Uno de mis grandes sueños sería ver como algún día, quién sabe cuando, un venezolano o quizás, otro hermano latinoamericano, pueda calificar finalmente a la, tristemente llamada, elite del surfing internacional, el famoso top 44 de la ASP, dónde sólo hay cupo para ese determinado número de atletas; es lo que llamo personalmente, la Formula 1 del surfing. En este contexto, se trata de la máxima competición del surfing organizado a nivel global, dónde consecuentemente podemos apreciar, a través del origen de cada competidor, la lista de naciones dónde el surfing tiene mayor desarrollo; países dónde el apoyo al atleta, en casos como el de Australia y Francia, por ejemplo, proviene no solo de la industria privada a través de marcas patrocinadores, sino también de sistemas nacionales de seguimiento y desarrollo del atleta debidamente establecidos.
Pero independientemente del nivel de desarrollo interno de cada país, en cuanto a la disciplina del surfing, el auspiciante privado o la marca como tal, juega un papel determinante en el camino que cada surfista debe recorrer para llegar a la elite del surfing mundial. Entonces, analizemos a Jordy Smith por ejemplo, el joven surafricano que conquistó la máxima presea en los Juegos Mundiales de Surfing de Huntington Beach, California en octubre de 2006. No es difícil imaginar lo que tuvo que transitar Smith en su vida para llegar a ese título; para el año 2006, estaba patrocinado por Billabong, marca con la cual llevaba aproximadamente 10 años como figura estelar en su país natal (Surafrica), formándose desde muy temprana edad en olas de clase mundial, como Jeffrey's Bay; ya había conquistado el subcampeonato Junior de la ISA de ese mismo año, y como si fuera poco, para su propia suerte, prácticamente provenía de una familia con los recursos suficientes para financiar una carrera tan costosa y difícil como la de ser un surfista profesional.
Lo que vendría después de ese año memorable para Smith era de esperarse por la crítica especializada: el ingreso al top 44 de la ASP. Pero ese ingreso no es sencillo, y hay que pelearlo logrando el puntaje necesario a través del circuito clasificatorio de la ASP, el World Qualifiying Series (WQS), que se disputa en cada esquina del globo terráqueo, lo cual requiere de un jugoso financiamiento para saltar de continente en continente, con tablas en mano y buenos resultados, porque al final del año, sólo clasificarán unos cuantos. El financiamiento no fue problema para Smith, ya que estaba tan cotizado, que decidió renunciar al jugoso paquete que le ofrecía Billabong y lanzarse al WQS con la tabla en blanco, es decir, sin patrocinante. La guerra de marcas se inició, y mientras Billabong quedó como la guayabera, Nike mandó al mismísimo Tiger Woods a tratar de convencer al jóven prodigio para firmar con la gigante transnacional norteamericana, mientras que O´neill le ofrecía todos los juguetes, pero dentro de una marca legendariamente creada y desarrollada para el surfing. Al final, Smith se decidió por los neoprenos de Jack O´neill y firmó con la marca californiana ya casi a mediados de 2007; para esa época ya era inminente su ingreso en la elite del surfing mundial, disputándose los primeros lugares en cada competencia del WQS a la que asistió, con su ahora, archirival, Dane Reynolds, el “arma jóven” de Quiksilver, quién también posee un largo historial de incondicional apoyo con su patrocinante; y colorín colorado, los dos principales juniors del mundo del surfing lograron entrar al Top 44 para el año 2008.
Una linda historia, digna de admirar, pero también de analizar, pués lo interesante en todo este cuento es develar las grandes disparidades existentes de acuerdo a la región de dónde el surfista profesional provenga. Para el año 2006, cuando Jordy Smith se proclamaba Campeon Mundial de la ISA, y Dane Reynolds disfrutaba de ser uno de los Free Surfers más codiciados, podíamos encontrar detrás de ellos, un contingente de latinoamericanos que también necesitaban de un jugoso patrocinio que los pudiera apoyar para llevar sus carreras a la elite del surfing. Si bien éstos últimos han podido viajar y representar a sus países en los mundiales de la ISA en varias ocasiones y hasta autofinanciarse su asistencia a un gran número de competiciones del calendario ALAS a lo largo de toda la américa latina por varios años, éstos no han contado con la misma atención con la que cuentan los groms (surfistas juniors en anglosajón) del hemisferio norte de américa o de la australasia pacífica; son cosas que podemos verificar cuando chequeamos las páginas web de cualquiera de las grandes marcas del surfing mundial, pués si se verifica en los botones de equipos, por ejemplo, nunca verás ni siquiera el nombre de cualquiera de esos locales que vemos en nuestras playas, esos mismos que tienen pegada a sus tablas los mismos stickers que usan Kelly Slater o Andy Irons; esos chamos que son engañados con una docena de piezas de la temporada pasada y a quienes se les ignora cuando tratan de ser justamente remunerados por su aparición en un doble página de la revista local. Mucho menos veremos sus rostros, o leeremos su metas y sueños en una Surfer Magazine, que año tras año, se jacta de imprimir un especial sobre las 100 mayores promesas del surfing junior mundial, dónde sólo encontrarémos más y más sobre surfistas menores de Australia, Hawaii, USA y uno que otro de Brazil ó Puerto Rico. Tampoco nos haremos ilusiones con la posibilidad de darle play al Young Guns 4 para ver a Rafael Pereira entubándose en Macarronis porque simplemente ellos no están interesados en llevarse a un latino a las Mentawais y ponerlo, codo a codo, con un australiano o un hawaiiano, a vivir la vida de los ricos y famosos en el Indies Trader.
Pero supongamos que ese chamito le echó un camión y ahorró dinero, vendió hasta el carro del papá y empeñó todas las joyas de la familia para poder viajar a un ASP Junior (de los escasos tres que se hacen en suramérica), y cuando llega simplemente cae, porque no estaba entrenado para surfear en Chile o Brasil, pués no tenía un neopreno para el frío y además debió enfrentarse a una banda de brasileros caníbales que son adorados por los 4 jueces, también brasileros que habían en el contest. Todo ello sin contar con lo triste que significa tener que pagarse sus propias tablas de surfing. Éste es el crudo lado de nuestra moneda, con privilegios para algunos y olvido casi total para otros, con marcas que no se preocupan por retribuir el digno trabajo de niños que con enorme talento se presentan en nuestras playas con sendos stickers en sus tablas, haciendo la más directa y jugosa publicidad para aquellos que sólo piensan en sus multimillonarias ventas y no en el real progreso de los atletas que juran apoyar. Podría tratarse de miedo, porque sinceramente, ellos saben que si colocas a tan solo uno de estos chamitos en la playa correcta, con las olas que son, las cámaras y todos los juguetes necesarios, al lado de sus juniors, se darían cuenta que se les acabaría el jueguito manipulador. No nos darémos por vencidos y desde esta humilde trinchera darémos luz y vida a los nuestros, aunque intenten ignorarnos.
ACLARATORIA Tarde pero seguro, es la premisa con la que abrimos este nuevo capitulo en el camino que hemos trazado para nuestra Video Revista, ya que como pudieron apreciar, durante todo este tiempo hemos proyectado sólo el Episodio numero 1 de la serie, pero es que no menos complicado se nos puso la tarea de realizar este nuevo segundo Episodio, con el que deseamos poder continuar con una saga de producción audiovisual que ha incluido varios traslados a diferentes partes de nuestro país y en diferentes tiempos del año que corre, por lo cual, hemos puesto hincapié en la realización de un trabajo de calidad que no se basa, a nuestro juicio, en tiempos de ejecución sino en resultados que garanticen total satisfacción. David Herrera